Exposición | Cerámica Suro | Lámparas panal
Las lámparas panales son uno de los productos más representativos de Cerámica Suro; llevan produciéndose desde los años 60 y marcaron un parteaguas en la creación tradicional de piezas hasta aquel momento.
Las lámparas panales son uno de los productos más representativos de Cerámica Suro; llevan produciéndose desde los años 60 y marcaron un parteaguas en la creación tradicional de piezas hasta aquel momento.
El cubano Jorge Pardo es uno de los muchos artistas que colabora con Cerámica Suro, en este caso con pieza esmaltadas a baja temperatura, como el ya célebre jitomate.
Con sus destacados alfareros y la contribución de cientos de artistas, Cerámica Suro ha logrado mantener viva una tradición, al mismo tiempo que ha conseguido insertarse en la esencia del devenir contemporáneo y salir de las estanterías reservadas a la artesanía popular.
La fábrica de cerámica Suro tiene su origen en 1951 en Tlaquepaque, Jalisco (México).
A partir de los años noventa cuando Luis Miguel y Jose Noé Suro comenzaron a trabajar de la mano de artistas visuales para producir piezas.
En el marco de ARCO, Fundación Casa de México en España presentó la exposición Cerámica Suro: una historia de colaboración, producción y coleccionismo en el arte contemporáneo.
Las instalaciones de Yolanda Gutiérrez conjuntan una sensibilidad ecologista con la experimentación de materiales de origen natural y el desafío de la convención que suele relacionar la escultura con el emplazamiento sobre una base o sobre el suelo.
Esta pieza surge a partir de una cuchara de peltre (material presente en muchos objetos cotidianos de uso popular), que funciona a modo de analogía de un universo que está
representado en una cuchara, una imagen de infancia en la que la artista imaginaba que las cucharas eran pequeños universos, como cuando te quedas suspendido mirando al infinito de estas piezas e imaginas cosas.
Mónica Mayer es una de las artistas que más tempranamente tuvo un interés, una postura y una producción en relación con el feminismo en México. Mayer invitó a 800 mujeres a que completaran la frase: “Como mujer lo que más me disgusta de la ciudad es…” en pedazos de papel rosa.
«Gran Animal» (2009) de Gabriela Gutiérrez. El pelo de la mujer siempre ha sido un potente elemento de significación sexual y de poder.
La verdadera historia de los Superhéroes es una serie compuesta por 20 fotografías que de manera alegórica muestran un día en la vida de migrantes mexicanos y latinoamericanos en Estados Unidos disfrazados de personajes de la cultura popular.
Evidencias ahonda en las experiencias cotidianas de agresión dentro del ámbito doméstico. A través de una convocatoria pública, la artista reunió diversos objetos de donadoras anónimas empleados como armas de violencia
«Cascada» (1978) es la instalación más importante de ese periodo y una de las sus obras decisivas: una emisión de deseo femenino que explora nuevas maneras sensoriales de representar el cuerpo.
La serie Luchadores, que Grobet inició a principios de los años ochenta, es una de las más destacables y conocida de su producción.
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