Galdós: cine antes del cine

21 de Agosto de 2020

Por José Gasset, coordinador de vinculación en Casa de México en España

Galdós y el último aullido

Un fiel amigo acompaña a Don Benito en una de las últimas imágenes tomadas del escritor. El retrato capturado por el conocido fotógrafo Alfonso Sánchez[1] todavía desprende olor a tabaco y un frío de adviento. Sentado en un banco, o en un poyete, unos ojos velados sobre un bigote añejo dejan pasar la vida despacio, sujetos en una caricia a un bastón más bien peludo. Una mano agarra suave en el cuello del animal los últimos momentos ya casi en el pleno silencio. Y la otra fuma, fuma, y fuma, el cigarro entre los dedos, gesto de todos sus retratos como ausencia de la pluma, y el humo, en el viento, rastro de todos los instantes desprendidos por su tinta.

Su amigo mastín tertuliano es el guardián de los últimos sueños que pasean por un patio anodino que ya no existe y que no se sabe si existió algún día en la calle Hilarión Eslava número siete. No se sabe si ese lugar es real o puede ser una esquina cualquiera de sus obras, condenada a lo eterno de su prosa: último hogar de realidad donde descansan los ensueños del adiós de un ciego que todavía puede ver.

Galdós vio mejor que nadie, y miro la vida desde una esquina, desde un flanco en donde los mejores mirones descansan su cuerpo, la esquina, donde uno puede escudriñar el panorama sin tener que guardar sus espaldas, donde uno puede ver más allá de lo real sin caerse para atrás.

Porque se cuenta, en una de sus leyendas biográficas, que el escritor, en una de las últimas escenas de su vida, con esas míticas gafas diminutas y redondas que fueron capaces de llegar a todos los detalles y que ya el tiempo estaba a punto de oscurecerlas del todo, confundió una criatura del mundo con uno de sus personajes.

No se sabe si esta anécdota es real o no, ni tampoco de qué personaje estamos hablando, o siquiera si la criatura era humana o animal, pero lo que sí revela este momento es que Benito Pérez Galdós vivió en otra parte, en un lugar más preciso y concreto, sus novelas, sus dramas, sus libros, una realidad, más real que su propia vida.

Y por eso palpa Don Benito el cuello peludo de su perro, para recordar, para aferrarse, para no huir definitivamente a ser personaje de su obra, para sentir el calor mamífero de la sangre a la espera del último aullido.

Cineasta, antes del cine

Los ojos galdosianos lo vieron todo desde su esquina, plasmaron en sus obras tan mironas las costumbres mundanas, el imaginario colectivo y la historia psicológica de España. Y a cien años de su muerte, queremos celebrar toda esa vasta fotografía que refleja su inmenso trabajo, desde un enfoque particular, lo queremos conmemorar enfrentándolo con el cine, celebrando la larga vida del cinematógrafo que desde comienzos del siglo XX ha cambiado nuestras mentes y nuestra manera de imaginar el mundo.

La vida del cine nace cuando Galdós se despide, el escritor fue uno de los últimos escritores de la gran novela del siglo XIX capaces de llegar tan lejos o más que el cinematógrafo, de retratar la vida de una manera que anticipaba lo que se iba hacer en el siglo siguiente en el arte de la imagen en movimiento. Por esta razón, nos sumamos ciegamente a la idea del historiador del cine mexicano Juan Felipe Leal: Galdós hizo cine antes del cine; y parafraseamos las oportunas palabras del Dr. Quirarte que apoyan esta premisa: “No porque hubiera experimentado con máquinas precursoras del invento perfeccionado por los hermanos Lumière, sino porque su manera mural y panorámica de ofrecer el retrato de la sociedad española y la complejidad psicológica de personajes con los cuales se identificaban sus lectores, anticipa el gran catalizador que el cinematógrafo representó para los sueños del nuevo siglo”[2] Un mirón desde su esquina proyectando la realidad tras la sombra de sus vidrios.

Galdós en el cine: entre España y México

Galdós rinde homenaje al cinematógrafo en toda su obra sin saberlo, y tal vez, pudiera ser ese el motivo por el cual el cine se lo agradece y tantas veces trata devolverle el festejo. Las adaptaciones de las historias galdosianas a la pantalla han sido muchas en España, algunas dignas de la calidad del escritor y otras menos, pero hay otro país en donde las historias de Don Benito también han tenido un eco especial. Ese país, es el nuestro, México, un país construido al compás de su historia cinematográfica, un escenario histórico que se muestra al mundo en la época dorada del cine a mediados del siglo pasado. Galdós también estrecha nuestros lazos, y lo hace a través del cine, a través de nuestros sueños, los de aquí y los de allá, cada uno a su manera, pero con un bastón común, Pérez Galdós y su prolija imaginación.

Casa de México en España muestra a Galdós en el cine

Casa de México en España presenta una pequeña muestra de películas españolas y mexicanas que dan una pincelada de algunos de los intentos que el cine ha emprendido para plasmar en imágenes el sustrato literario galdosiano. A través de la libre interpretación la novela Halma a cargo de nuestro cineasta compartido, epítome de ambas cinematografías, Luis Buñuel, nos adentraremos en este ciclo tan apasionante a través de la controvertida película hispanomexicana Viridiana. Más tarde, proyectaremos cuatro películas más: dos españolas homónimas de las novelas de Galdós, Tristana, siguiendo la estela buñuelesca, y El abuelo, de José Luis Garci, considerada una de las mejores adaptaciones del escritor canario; y dos mexicanas, Misericordia, de Zacarías Gómez Urquiza, adaptación de la novela del mismo nombre, y La mujer ajena, de Juan Bustillo de Oro, basada en la novela Realidad, las dos dentro del contexto de la época de oro. Con este esbozo hispanomexicano de las historias del escritor, veremos si el cine ha hecho justicia con el novelista español, porque lo que sí nos queda claro es que Benito Pérez Galdós, cineasta antes del cine, de manera inconsciente, pero puede que algo visionaria, justifica, ensalza, y homenajea al cine, al mexicano y al español, a todo el cinematógrafo, larga vida al cine, larga vida a Don Benito.


[1] https://www.museoreinasofia.es/coleccion/obra/retrato-benito-perez-galdos

[2]Sinnigen, John H. Benito Pérez Galdós en el cine mexicano : literatura y cine / John H. Sinnigen. — México : UNAM, Centro Universitario de Estudios Cinematográficos, , 2008. Pg. 10

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